Epimelea

Biblioteca

¿Por qué me consuela saber que otros están peor que yo?

Llegas a casa con la noticia del despido y descubres que el coche no arranca. Esa misma noche, una amiga te cuenta que a su hermano lo han echado del piso, con dos hijos. Tras colgar el teléfono, notas un alivio inesperado.

Rápidamente aparece la culpa. ¿Qué tipo de persona se calma con la desgracia de otros?

Las cáscaras de altramuces

Don Juan Manuel relata esta escena en el ejemplo X de El conde Lucanor, escrito hacia 1335, donde un hombre que fue rico solo puede comerse una escudilla de altramuces, legumbres amargas y de mal sabor. Come llorando y tira las cáscaras.

Escucha un ruido a su espalda. Se gira y ve a otro hombre recogiendo esas cáscaras para comérselas. Le pregunta el motivo. El segundo responde que fue aún más rico que él y que ahora se alegra de encontrar lo que el primero desecha.

El primero encuentra consuelo en esa comparación. Don Juan Manuel cierra el relato con estos dos versos:

«Por pobreza nunca desmayedes, / Pues otros más pobres que vos veedes.»

— Don Juan Manuel, El conde Lucanor, ejemplo X, ed. F. J. Sánchez Cantón, Madrid, Saturnino Calleja, 1920, p. 67

Lo que cambia y lo que permanece

La situación del hombre de los altramuces no se altera. La escudilla sigue siendo amarga y él continúa sin dinero. Lo único que cambia es su percepción: hasta ese momento lloraba en soledad, comparándose con su propio pasado. Al aparecer la segunda persona en la escena, su desgracia deja de ser única.

La conversación con la amiga produce un efecto similar. Tu despido no desaparece, pero deja de ser la prueba exclusiva de que tú, en particular, estás fracasando.

La incomodidad del consuelo

Para aliviarme he tenido que usar al otro como medida. Su desgracia me ha servido, aunque yo no la haya deseado.

El texto no reprocha nada. Tampoco revela qué pensó el que recogía las cáscaras, y este no recibe nada a cambio; solo actúa como espejo.

Quizá la vergüenza sea un modo de notarlo.

La persona detrás de la comparación

El cuento admite dos lecturas. En una, el más pobre es solo una cifra: existe alguien por debajo, por lo que tu situación no es tan grave. En la otra, es un ser humano que también ha caído y también consume cosas amargas.

Es posible que el alivio de aquella noche contuviera ambas ideas. Una parte decía «no soy el peor». La otra decía «no estoy solo en esto».

Cuando alguien me cuenta que le va peor, ¿con cuál de esas dos frases respiro?


Epimelea es una aplicación de psicoterapia construida en torno a la escuela existencial. Cada conversación parte de la anterior. El archivo se cifra en el dispositivo y pertenece a quien lo escribió.

La aplicación: psicólogo IA para una terapia a largo plazo


Esta página habla de una escuela de psicoterapia. No es atención médica ni un servicio de urgencias. Si estás en peligro ahora mismo, llama al 112. La línea 024 atiende la conducta suicida a cualquier hora. Fuera de España, busca una línea de ayuda en findahelpline.com.

Empezar en su navegador Disponible en Google Play Consíguelo en el App Store

Los dos primeros encuentros son gratis.

Español