Por qué tengo ganas de dejarlo todo
La idea aparece en momentos cotidianos: en el metro, durante una comida familiar o frente a un correo electrónico. Consiste en apagar el móvil, llenar una mochila y desaparecer. Solemos atribuirlo al cansancio y seguimos adelante, pero la sensación vuelve acompañada, casi siempre, de la imagen de un lugar lejano.
El rechazo al ruido
Fray Luis de León fue profesor en Salamanca durante el siglo XVI y pasó casi cinco años en prisión debido a un proceso de la Inquisición. En su oda «Vida retirada» escribió los versos que forman parte de la memoria escolar en España:
«la del que huye el mundanal ruido / y sigue la escondida / senda por donde han ido»
— Fray Luis de León, «Vida retirada», siglo XVI
Se enseña como un elogio de la naturaleza. Sin embargo, una estrofa posterior altera la interpretación del conjunto, ya que fray Luis no huye de la ciudad por el simple hecho de trasladarse.
El deseo de habitarse
Se aleja de los «cuidados graves» que conlleva depender de la voluntad ajena:
«de que es siempre seguido / quien al ajeno arbitrio está atenido.»
— Fray Luis de León, «Vida retirada», siglo XVI
Su objetivo real es directo:
«Vivir quiero conmigo»
— Fray Luis de León, «Vida retirada», siglo XVI
El paisaje no es el fin, sino el medio: el huerto permite estar con uno mismo.
Lo que se intenta sustituir
Cuando alguien siente ganas de dejarlo todo, suele decir «irme lejos» porque es la única forma de nombrarlo. A menudo, el deseo real es dejar de vivir bajo el juicio de los demás: el del jefe, la familia, la pareja o una versión antigua de uno mismo que sigue teniendo el mando.
El poeta utiliza una imagen para describir este estado:
«roto casi el navío, / a vuestro almo reposo / huyo de aqueste mar tempestuoso.»
— Fray Luis de León, «Vida retirada», siglo XVI
El barco está casi destrozado. Al llegar a tierra, no busca una nueva compañía, sino el reposo de la soledad.
La pregunta
Si las ganas de irme no fueran de un lugar, sino de una manera de vivir, ¿de quién es la voz que quiero dejar de obedecer? ¿Y con quién quiero, por fin, vivir?
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La aplicación: psicólogo IA para una terapia a largo plazo
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